
Rafael A. Escotto
Luis Abinader: «Somos un oasis en la región”
En tiempos donde la incertidumbre política y económica atraviesa buena parte de América Latina, la declaración del presidente Luis Rodolfo Abinader Corona cobra una relevancia especial. Cuando señaló en entrevista con Infobae que debemos mirar a la República Dominicana como un “oasis en la región”, no hizo solo un gesto diplomático o publicitario; nos regaló una metáfora profunda que invita a reflexionar sobre nuestra realidad y potencial.
Este oasis no es un espejismo ni una simple imagen poética. Es el resultado tangible de años de esfuerzo colectivo, de políticas coherentes orientadas a construir un país sólido, competitivo y abierto al mundo. La estabilidad macroeconómica, una gestión responsable de las finanzas públicas, una democracia fortalecida, así como un ambiente favorable para la inversión extranjera, han convertido a la isla en un punto de referencia en la región caribeña y latinoamericana.
Recurriendo a la poesía de José Ángel Buesa y Manuel Machado, evocamos aquella visión del oasis donde “los pobres camellos se arrodillan frente a las tres palmeras”. Este símbolo viene a ser el reflejo de un lugar donde el progreso y la armonía parecen brotar en medio de dificultades.
No es casualidad que Buesa describiera la isla como “un verdor en medio del desierto”, pues quienes conocen la historia y los desafíos de la región entienden que el desarrollo significa superar obstáculos estructurales que aún limitan a muchos países vecinos.
El presidente Abinader ofrece con su metáfora un mensaje también a los propios dominicanos: resaltar la importancia de valorar y proteger esa estabilidad lograda. En un mundo globalizado, donde las crisis económicas, sociales y políticas son frecuentes, el país debe ser consciente de su ventaja competitiva basada en la seguridad jurídica, la inversión en capital humano y la proyección hacia un turismo sostenible.
Además, este oasis es un llamado a la comunidad internacional para fortalecer lazos comerciales, culturales y políticos. La República Dominicana no solo provee fuentes de empleo y oportunidades de negocio, sino que también ofrece un escenario donde la coexistencia democrática y la calidad de vida mejoran día a día.
Para quienes desean embellecer aún más esta imagen, podemos traer a la memoria las palabras de Antonio Machado, poeta español de la generación del 98, quien celebró la integración ordenada de elementos naturales en un oasis que simboliza armonía y renovación constante. Así, el país no solo crece económicamente, sino que también cultiva valores de fraternidad social y respeto por la diversidad.
En definitiva, el mensaje de Abinader nos invita a contemplar la República Dominicana no como un destino pasajero o un simple punto geográfico, sino como un referente de esperanza, estabilidad y progreso en nuestra región. Queda entonces la invitación abierta, para propios y extranjeros, a sentir la “brisa fresca” de este oasis caribeño, a disfrutar de sus paisajes, a invertir en su futuro, a ser parte de un proyecto nacional que asoma con fuerza hacia el mañana.












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