Mercedita Febles (vda.Aybar)FacebookTwitterWhatsappComentarios
16/05/2026 00:00|Actualizado a 16/05/2026 00:00
Cuando supe del asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, pasaron mil cosas por mi mente.
Lo primero que pensé fue: ¿Y si fuera una de mis dos hijas? Se me heló la sangre. Uno cría a sus hijos con tanto amor, los cuida de todo, y de repente viene alguien y les arranca la vida así, con solo 12 añitos.
Hay personas que todavía opinan que él cumplió su condena. Es verdad, está vivo.
Pero el niño de aquella época, José Rafael Llenas Aybar, con solo 12 años, indefenso… No se bastaron con meterlo en el baúl del carro. Lo maniataron, y después lo acribillaron con 34 puñaladas. Y como si fuera poco, lo echaron en un arroyo para terminar su asesinato.
Entonces yo me pregunto: ¿Eso es justicia?
Mientras al asesino le llevaban helados Baskin Robbins a la cárcel, tenía televisión, aire acondicionado y hasta visitas conyugales… al pobre angelito lo más que le podían llevar a su tumba eran velones y flores.
No es verdad que se va a rehabilitar. Lo han dicho psicólogos y psiquiatras: él tiene dos condiciones, es psicópata y esquizofrénico. Con ese currículum, ¿qué va a poder enseñar? ¿Qué va a poder hacer en la calle?
Yo me pongo en el lugar de esa madre, y pienso en mis dos hijas. Si a una de ellas le pasara eso, ¿cómo se vive con eso? El niño está muerto y el que lo mató respira, come bien y duerme cómodo.
Que no se nos olvide nunca: José Rafael tenía 12 años. Era un niño.







Deja una respuesta