Miles participan eucaristía solemne con motivo del Día de Corpus Christi en Santiago

Miles de feligreses participaron este jueves de la celebración del Día de Corpus Christi, solemnidad que se inició con una caminata que partió desde la Catedral Santiago Apóstol hasta el Estadio Cibao, donde el arzobispo metropolitano de Santiago, Freddy Antonio de Jesús Bretón Martínez, junto a otros obispos ofició la eucaristía.
La caminata que recorrió las calles 30 de marzo, 27 de febrero e Imbert, estuvo encabezada por las autoridades eclesiásticas, seguido de los devotos que les acompañaron, en la procesión la cual constituye ya una tradición en la Iglesia Católica.
Los participantes vestían ropa blanca, y cantaban alabanzas y al llegar al centro deportivo allí les esperaban otros fieles que acudieron para participar de dicha celebración, en honor al cuerpo de Cristo.
El recorrido estuvo encabezado por el también presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, Bretón Martínez; obispo emérito de La Altagracia, monseñor Nicanor Peña, sacerdotes, diáconos, párrocos, presidentes de asambleas y los fieles.
En la eucaristía el arzobispo agradeció al Señor el hecho de haber permitido que nueva vez se pudieran volver a caminar por las calles de Santiago y congregarse después de la pandemia del Covid 19, que lo impidió esos encuentros.
Dijo que es importante dejarse sentir caminando adultos, jóvenes y adolescentes y la participación de funcionarios que les acompañaron en tan importante acontecimiento.
En la festividad participaron también autoridades civiles y militares, de Santiago y dirigentes de los diferentes partidos políticos; así como empresarios
Historia de la fiesta del Corpus Christi:
La fiesta de Corpus Christi, que en latín significa cuerpo de Cristo, es una fiesta de la iglesia católica para celebrar la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.
Se trata de recordar la institución de la eucaristía, que tuvo lugar el Jueves Santo, durante la última cena. Se celebra sesenta días después del Domingo de Resurrección, es decir, el jueves siguiente a la solemnidad de la Santísima Trinidad que tiene lugar el domingo posterior a Pentecostés.
Las celebraciones de Corpus Christi incluyen procesiones en las calles y lugares públicos en los cuales el cuerpo de Cristo es exhibido y acompañado por multitud de fieles.
La fiesta surgió a finales del siglo XIII en Lieja, Bélgica, cuando a la religiosa Juliana de Cornillon se le ocurre la idea de la Exposición y Bendición del Santísimo y anhelaba una fiesta en su honor e hizo conocer sus ideas a Obispo de Lieja.
El obispo de esta ciudad, Roberto de Thorete, quedó favorablemente impresionado y estableció una fiesta en honor de la Eucaristía (en 1247 se celebró la primera fiesta del Corpus Christi el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad).
Según cuenta la tradición, en el año 1263, mientras un sacerdote celebraba la misa en la iglesia de la localidad de Bolsena, en Italia, al pronunciar las palabras de consagración y romper la Hostia consagrada, brotó sangre.
Este suceso se conoce como “el milagro de Bolsena” y se entendió como un evento santo, lo que hizo que se estableciera como fiesta litúrgica del Corpus Christi. La procesión del Corpus fue instituida en 1264 por el papa Urbano IV, y se extiende a toda la Iglesia por la bula “TRANSITURUS DE HOC MUNDO”.
“Que cada año, pues, sea celebrada una fiesta especial y solemne de tan gran sacramento, además de la conmemoración cotidiana que de él hace la Iglesia, y establecemos un día fijo para ello, el primer jueves después de la octava de Pentecostés. También establecemos que en el mismo día se reúnan a este fin en las iglesias devotas muchedumbres de fieles, con generosidad de afecto”.
Dispone que todo el clero, y el pueblo, gozosos entonen cantos de alabanza, que los labios y los corazones se llenen de santa alegría; cante la fe, tremole la esperanza, exulte la caridad; palpite la devoción, exulte la pureza.
Y que los corazones sean sinceros; que todos se unan con ánimo diligente y pronta voluntad, ocupándose en preparar y celebrar esta fiesta. Y quiera el cielo que el fervor inflame las almas de todos los fieles en el servicio de Cristo.










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