La salud debe ser prioridad nacional
Es justo reconocer los avances registrados en los últimos años, tanto en el sector público como en el privado, en materia de salud. La ampliación de la infraestructura hospitalaria, la incorporación de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de diversos programas sanitarios constituyen logros que merecen ser valorados. Sin embargo, los desafíos pendientes siguen siendo numerosos y requieren respuestas más decididas.
Ahora que el Consejo de Ministros ha aprobado los lineamientos de la política presupuestaria para el año 2027, resulta oportuno que el Poder Ejecutivo y el Congreso Nacional reflexionen sobre la necesidad de incrementar la inversión pública en salud. No deja de ser preocupante que la República Dominicana continúe figurando entre los países de América Latina y el Caribe que destinan una menor proporción de su Producto Interno Bruto (PIB) al financiamiento público del sistema sanitario. De acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud y de la Organización Mundial de la Salud, en 2021 el gasto público en salud representó alrededor del 3.3 % del PIB, mientras el gasto total en salud alcanzó aproximadamente el 4.9 %. Estas cifras permanecen por debajo del 6 % del PIB que la OPS considera como referencia para avanzar hacia el acceso y la cobertura universal de los servicios de salud.
Ha llegado la hora de construir un amplio consenso nacional en torno a una política sanitaria y presupuestaria que coloque la salud en el lugar que merece dentro de las prioridades del Estado. Invertir en salud no constituye un gasto, sino una de las inversiones más rentables que puede realizar una nación, porque de ella dependen el bienestar de la población, la productividad, la competitividad y el desarrollo sostenible.
La salud es mucho más que la ausencia de enfermedades. Constituye un estado de bienestar físico, mental, emocional y social que permite a las personas desarrollar plenamente sus capacidades. Es un derecho humano fundamental y un componente esencial del capital humano sobre el que descansa el progreso de cualquier sociedad.
Una población sana requiere mucho más que atención médica. La pobreza, la desigualdad, la inseguridad, el deterioro de la salud mental y la falta de oportunidades también afectan la calidad de vida de las personas. Corresponde al Estado garantizar un sistema sanitario capaz de prevenir enfermedades, promover estilos de vida saludables, fortalecer la atención primaria, vigilar los riesgos para la salud y ofrecer servicios oportunos, eficientes y de calidad. Ello exige políticas públicas sostenidas que modernicen hospitales, amplíen el acceso a medicamentos esenciales y de alto costo, incorporen tecnologías de última generación y fortalezcan la formación permanente de médicos, enfermeras y demás profesionales de la salud.
La ciencia médica avanza con rapidez, y las políticas sanitarias deben evolucionar al mismo ritmo. El presupuesto nacional para 2027 representa una oportunidad para reafirmar que la salud constituye una inversión estratégica para el desarrollo. Una República Dominicana más saludable será también una nación más productiva, más equitativa y mejor preparada para enfrentar los desafíos del futuro.











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