
Josefina Almánzar
14 de Junio, 67 aniversario
- Josefina Almánzar | viernes, 12 junio 2026
El próximo domingo conmemoramos el 67 aniversario de uno de los eventos de mayor impacto en el siglo XX: La expedición del 14 de Junio de 1959. En ocasión de este aniversario, desde esta columna quiero compartir mis reflexiones sobre esta efeméride.
El 14 de Junio es un día patrio, un día en el cual se puso de manifiesto el sacrificio de los representantes de una generación que ofreció su vida por la libertad. Un día para que siempre viva en la memoria de todo aquel que se sienta ser dominicano y dominicana. Para todo el que sienta correr por sus venas la sangre de la tan sufrida y maltratada Quisqueya.
Una ocasión para meditar sobre los hechos que han marcado de manera trascendental la historia de la República Dominicana. Un día para reflexionar sobre cada una de las muertes físicas, sobre cada una de las almas que fueron mutiladas en esos tiempos de oscuridad y de barbarie. Un día para encontrarnos con nuestro pasado y ver cómo nos segaron aquellas espigas aún si haber dado todo su potencial germinador en la sociedad. Recordar cómo mutilaron a aquellos que murieron por un ideal, aquellos que tuvieron el arrojo de poner en riesgo todo por sus sueños y sus deseos.
La “Gesta Gloriosa del 14 de Junio” como con todos los méritos se reconoce esa expedición, recogió en su seno a una parte ilustre de la juventud de su época, la parte más comprometida y sana de la nación. Convocó a los hombres valientes que lucharon por la libertad. A hombres que se entregaron a la causa sin intereses, sin esperar recompensas pecuniarias o de estatus social. Acogió en su seno a hombres que sacrificaron sus bienes materiales a cambio de bienes de dignidad, respeto, libertad y mejor calidad de vida para sus conciudadanos y conciudadanas.
El tiempo ha pasado y hoy República Dominicana es totalmente diferente a lo que ellos soñaron. Si bien es cierto que hoy respiramos ciertos aires de libertad no deja de ser también cierto, que hoy arrastramos pesares que describen una realidad muy distante de las que figuraron en sus sueños. No tenemos una real institucionalidad y la seguridad social es apenas un ejercicio publicitario. No estamos representados por funcionarios y funcionarias que piensan en el bienestar común de todos y todas sino de ellos mismos. La República Dominicana que ellos soñaron ha devenido en un país corrompido por el cáncer de la impunidad y la injusticia. Los gobiernos y las élites cooptaron el Estado para hacerse millonarios a costa del dinero del pueblo. La cosa pública es un pastel que se reparte entre todos los que les toca el turno del Gobierno.
Lamentablemente ellos murieron por nosotros, pero sus conciudadanos no hemos podido disfrutar en toda su plenitud de los resultados de su sacrificio. Los gobernantes que hemos tenido durante estos 67 años que se conmemora el próximo domingo han sumido a la sociedad en una desmovilización proclive a aceptar y permitir de manera sumisa todo lo que nos han dado y ofrecido los gobiernos que hemos tenido.
Los héroes de aquel 14 de Junio han dejado un vacío en el escenario político, social e intelectual de nuestro país. La mayor expresión de dicho vacío es la ausencia de un liderazgo con la altura y la trascendencia de la heroica Raza Inmortal.
Los responsables de su aniquilamiento han contado con sustitutos cómplices quienes luego del exterminio de esa generación han dado continuidad a una política de Estado que se ha encargado de aniquilar la capacidad de construir sueños colectivos a las nuevas generaciones. Con una educación alienante y la difusión de una cultura acrítica vemos que la mayoría de nosotros y nosotras hemos perdido el patriotismo y este país nos ha importado un bledo.
Pero con todo este vacío siento que no todo estaba perdido, poco a poco el despertar de la conciencia ciudadana será posible en la aspiración de la construcción de un mejor futuro para la patria.
Poco a poco se despierta un nuevo sujeto político entre los nietos y nietas de esa generación que hoy está dispuesta a seguir luchando y reclamando junto a su pueblo para construir la redención abonada con luto hace más de medio siglo.
Que viva por siempre esa generación del aquel 14 de junio y de sus días posteriores, sus ideales, sus principios. Es una de nuestras tantas asignaturas pendientes.
La autora es abogada y docente universitaria.







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